Acabo de leer esta historietija en Metatextos, un blog al que me suscribí por error pero el cual no he dejado, ni por error. Se llama El Pequeño Libro Rojo, y fue escrito por alguien que no conozco, pero que es chido.
Éste no es mi cuento, sólo lo promociono, así que ojo con los mails malandros!
Originalmente publicado aquí.
El pequeño libro rojo.
Había un pueblo no muy grande, aunque tampoco pequeño. Aquí los hombres no eran malos, aunque tampoco tan buenos. Y en este lugar sin colores ni gracia vivía nuestro protagonista, Leo, un muchachito nada especial.
Leonardo era muy tímido, gustaba de mucho de leer y tenía unos ojos enormes y soñadores que invitaban a escarbar en ellos. A decir verdad, no era un niño-comercial, pero tampoco era el Shrek del pueblo.
La familia de Leonardo no era perfecta, aunque tampoco era como esas familias disfuncionales de hoy. Papá llegaba de trabajar alrededor de las ocho, justo a tiempo para la cena, y siempre traía una historia nueva en sus manos que Leonardo arrebataba apresurado.
Un día no tan soleado, aunque tampoco tan gris, anunciaba su llegada un viajero por las calles en un viejo carretón. Los curiosos se arremolinaban junto a él, así que Leonardo acudió a observar.
El viajero obsequiaba juguetes a los niños y al ver aquellos ojos soñadores, prometió algo especial. Metió su mano en un viejo saco que alguna vez fue azul, extrajo un pequeño y polvoriento libro rojo y lo puso en las manos de Leonardo, quien sin agradecer siquiera corrió alegremente a su casa.
¡Qué historia tan emocionante contenía aquel viejo libro rojo!
Papá, curioso, una noche tomó el libro para ver aquella historia que tanto gustaba a Leonardo, ¡se quedó aterrado con lo que su hijo leía tan apasionado! Al día siguiente lo mostró a Mamá y ella reaccionó de la misma manera. Ambos prohibieron a Leonardo volver a abrir ese libro.
Y en aquel pueblo no tan grande, aunque tampoco pequeño, nunca más volvió a abrirse el pequeño y polvoriento libro rojo obsequiado por el viajero en su viejo carretón, cuyas páginas en blanco escribían el subconsciente de la mente del lector….
















